El frío estimula la producción de una molécula muscular que frena el envejecimiento celular
Una investigación liderada por la Universidad de Colonia y publicada en la revista Nature ha descubierto que las bajas temperaturas inducen a los músculos a producir la molécula BH2 (dihidrobiopterina). Este metabolito se desplaza a otros órganos y activa la proteostasis, el mecanismo celular encargada de mantener, reparar y eliminar las proteínas de forma correcta. Se sabía que el frío alargaba la esperanza de vida en animales, pero este hallazgo revela la maquinaria bioquímica que explica dicho fenómeno más allá de la simple ralentización del metabolismo.
Los ensayos realizados con el gusano de laboratorio C. elegans mostraron un incremento de hasta un 50 % en su longevidad tras bajar la temperatura de 20 ºC a 15 ºC, manteniendo a los especímenes jóvenes y sanos por más tiempo. Los resultados principales se confirmaron en células humanas: el aporte de BH2 evitó el mal funcionamiento proteico en neuronas afectadas por patologías neurodegenerativas como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA) o la enfermedad de Huntington, donde el fallo en la proteostasis es un factor determinante.
Aunque el avance no tendrá aplicaciones inmediatas, el equipo dirigido por el bioquímico David Vílchez ha patentado los resultados y prevé poner en marcha una startup para desarrollar terapias que imiten los beneficios del frío sin someter al cuerpo a bajas temperaturas. El objetivo prioritario a futuro será el tratamiento de enfermedades neurodegenerativas —como el alzhéimer o el párkinson— y, a más largo plazo, la posibilidad de prolongar el tiempo que vivimos con buena salud.








