Algas y luz para mover un brazo robótico flexible
Un pequeño brazo robótico capaz de sujetar objetos bajo el agua gracias a unas algas. Es el resultado de una investigación de la Universidad Tecnológica de Delft, en Países Bajos, que combina células vivas y materiales sintéticos para transformar la luz en movimiento.
El equipo, liderado por la investigadora Marie-Eve Aubin-Tam, ha desarrollado una tira flexible de unos dos centímetros de longitud y un milímetro de grosor. Está formada por dos capas de hidrogel, un material que contiene abundante agua, y microalgas que crecen en su superficie. El trabajo se ha publicado en Nature Communications.
¿Cómo consigue moverse? Al recibir luz, las microalgas realizan la fotosíntesis y, junto con otros procesos de su metabolismo, modifican el pH, que indica la acidez del entorno. Las dos capas responden de forma diferente: se hinchan en distinta medida y la tira se curva. En la oscuridad, las algas liberan dióxido de carbono al consumir los azúcares almacenados. El pH disminuye y el movimiento se invierte. Así, la actividad de estos microorganismos se convierte en una acción mecánica que puede repetirse.
Para demostrarlo, el personal investigador utilizó el dispositivo para levantar un anillo de goma y agarrar una pequeña esfera metálica. Aunque la respuesta comienza en segundos, los movimientos completos son lentos: los vídeos difundidos por la universidad están acelerados. Se trata de una prueba de concepto, todavía alejada de una aplicación cotidiana.
La investigación abre posibilidades para desarrollar robots blandos que respondan a su entorno y aprovechen la luz como fuente de energía. Entre las posibles aplicaciones, el equipo plantea dispositivos para manipular objetos delicados bajo el agua, sistemas de sombreado o herramientas agrícolas que cambien de forma según la iluminación. Por ahora, el avance muestra cómo integrar organismos vivos en materiales capaces de realizar tareas sencillas mediante procesos biológicos controlados con luz.

Un brazo robótico blando cubierto de algas, situado en un acuario especialmente diseñado. Créditos: Studio Oostrum
Fuente: https://www.nature.com/articles/s41467-026-78653-z?utm_source







