El calentamiento del mar agrava los efectos de la contaminación por plásticos sobre la vida marina

Una investigación del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) demuestra que el aumento de la temperatura del agua incrementa la toxicidad de determinados compuestos químicos presentes en los plásticos, poniendo en riesgo a pequeños organismos esenciales para el equilibrio de los ecosistemas marinos.

El cambio climático y la contaminación por plásticos podrían representar una amenaza conjunta mayor de lo que se pensaba. Un estudio liderado por investigadores del Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC) ha comprobado que las temperaturas elevadas potencian los efectos perjudiciales de determinados aditivos químicos utilizados en la fabricación de productos plásticos. Los resultados, publicados en la revista científica Journal of Hazardous Materials, ponen de manifiesto la vulnerabilidad del zooplancton ante la combinación de contaminación y calentamiento oceánico.

Para desarrollar la investigación, el equipo científico estudió ejemplares de Centropages typicus, un pequeño crustáceo muy común en el Mediterráneo y el Atlántico Norte. Los organismos fueron expuestos a cinco sustancias químicas utilizadas como plastificantes y retardantes de llama, tanto por separado como en combinación. Los experimentos se realizaron a dos temperaturas diferentes, 16 °C y 22 °C, para analizar cómo influye el estrés térmico en la toxicidad de estos contaminantes.

Los resultados mostraron que, al aumentar la temperatura, se necesitaban concentraciones menores de las sustancias estudiadas para provocar efectos letales. Asimismo, la exposición a mezclas de contaminantes en condiciones de mayor temperatura produjo alteraciones fisiológicas y enzimáticas que afectaron a los mecanismos de defensa y desintoxicación de los organismos.

Este descubrimiento resulta especialmente relevante por el papel que desempeñan los copépodos en los océanos. Estos diminutos animales forman parte del zooplancton y sirven de alimento a numerosas especies marinas, incluidas las larvas de muchos peces. Por ello, una disminución de sus poblaciones podría generar consecuencias en distintos niveles de la cadena alimentaria y alterar el funcionamiento de los ecosistemas.

La investigación también plantea la necesidad de revisar los métodos empleados para evaluar los riesgos ambientales de los contaminantes químicos. Los autores señalan que estudiar sus efectos a temperaturas constantes puede ofrecer una visión incompleta de lo que sucede en un océano sometido a olas de calor cada vez más frecuentes. Incorporar las condiciones climáticas a estas evaluaciones permitiría comprender mejor las amenazas que afronta la biodiversidad marina.

Fuente: Instituto de Ciencias del Mar (ICM-CSIC)